martes, 17 de mayo de 2016

Mis palabras en la puesta en circulación de "¿Tú entendiste?, porque yo no" de mi autoría



 “-Yo tengo un compadre seibano que cree que Lilí es galipote.
-¿Y qué es eso?
-Ah, caray, ¿tú no sabes lo que es un galipote?
-Pues un hombre que tiene la virtud de volverse animal: perro, gallo, hormiga; y dime si con un marchante así hay quien se atreva.
-Pero de veras, papá Quin, ¿usted cree en eso?
-Te diré: yo no lo he visto, pero mi compai sí. A él, siendo pedáneo, le dieron orden de prender a un vividor de su sección, que era brujo, y al pecharse con él, cerquininga de una mata de la sabana, se le volvió puerco”.

(La Sangre, Tulio M. Cestero)

Galipotes o dundunes pueden desempeñar diferentes oficios. Están los guardianes, propietarios que se convierten en animal para vigilar a sus trabajadores en la siembra. Están los misteriosos habitantes de un lugar que tratan de apresar por algún delito, pero son imposibles de atrapar porque cuando están a punto de ello, se transforman... Y están los traviesos o bellacos que hacen cosas como poner a los caminantes a dar vueltas sobre sí mismos y cuando al fin paran, no tienen idea de cuál dirección tomar.
Nuestras creencias son de una riqueza tal que de un modo u otro emergen y por eso la juventud se apropia de ellas para que no se pierdan. El Internet ha tomado la forma de nuestros abuelos, por eso, la gente como yo que tuvo abuelos, cuatro ciertamente, pero que no los conoció, se los inventa. Concluyo que son los libros los encargados de atesorar pequeñas verdades, de la historia o la ficción que dan testimonio a los que vienen creciendo de nuestras joyas o creencias, de nuestro folclor o de nuestra historia.
Mi libro puede ser de un hada que ni es buena ni es mala porque pide besos.
Mi libro sugiere que te puedes encontrar con un pigmeo africano en Villa Francisca.
Mi libro trata de una familia de padre ausente y madre esclavizada.
Mi libro está dedicado a la calle Barahona en cuyos patios aún jugamos mis hermanos y yo.
Mi libro mantiene en vilo el concepto galipote pero no lo define porque tú tienes que irlo a buscar.
Gracias a Dulce Elvira de los Santos, a Mónica Volontieri por enriquecer mi cuento, a Wi-Hen Fung por sus perfectas ilustraciones… A todo el equipo de Editorial SM, a mis colegas, compañeros de aventuras, a mis hermanos, especialmente a Quin el chinito del besito, a Giny, a Sachy, a Juan José, a Pochy… Y a la vida por esta maravillosa oportunidad de convertir mis recuerdos de niña en joyas en las manos de ustedes.
Muchas gracias
Leibi Ng
12 de mayo de 2016

jueves, 12 de mayo de 2016

Y una vez impreso el libro... ¡a leerlo a los niños!












Gratitud a Biblioteca Infantil y Juvenil República Dominicana
al Centro Cultural Mauricio Báez,
al Centro León y a todos los centros de enseñanza que me dan la oportunidad de leer mis cuentos a sus niños. ¡GRACIAS!